Actualización de esta página: 06/09/2007 Buenos Aires, Argentina.
Psicólogos en fase de negación de la tortura
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por Amy Goodman
La semana pasada [mediados agosto 2007], la Asociación de
Psicólogos de Estados Unidos (APA - American Psychological Association) rechazó
una propuesta de moratoria que hubiera prohibido que los psicólogos miembros
participen en interrogatorios en centros de detención de EE.UU. tales como la
Base de Guantánamo y las prisiones secretas de la CIA, conocidas como “black
sites” y repartidas por todo el mundo. En lugar de eso, la organización, que
cuenta con 148.000 miembros, aprobó en su reunión anual en San Francisco una
resolución que prohíbe a los psicólogos participar en interrogatorios en los que
se usen ciertas técnicas agresivas. Muchos psicólogos de la propia APA opinan
que la resolución no es suficiente.
El tema de la tortura y los interrogatorios se ha convertido
en una cuestión delicada para la APA, la mayor organización de psicólogos de
todo el mundo. Tanto la Asociación Médica de Estados Unidos (American Medical
Association) y la Asociación de Psiquiatras de Estados Unidos (American
Psychiatric Association) prohíben terminantemente a sus miembros que participen
en interrogatorios llevados a cabo en lugares como Guantánamo, en los que no
están garantizados los derechos humanos básicos. A estas organizaciones se les
han unido otras, como la Asociación de Traductores de Estados Unidos (American
Translators Association) y la Sociedad para la Etnomusicología (Society for
Ethnomusicology). La traducción es una herramienta esencial en los
interrogatorios y se sabe que se ha usado música estridente y continua como
forma de tortura.
Una pregunta central en este debate es: «¿Hay psicólogos
participando en torturas?». Mientras que la administración Bush niega una y otra
vez que emplee métodos de tortura, un informe filtrado del Comité Internacional
de la Cruz Roja afirma que ciertos métodos usados por EE.UU. «son equiparables a
la tortura».
En una encendida asamblea de la APA celebrada tras la
votación, el Dr. Steven Reisner, uno de los principales impulsores de la
propuesta de moratoria, preguntó: «Quiero saber si la resolución que fue
aprobada prohíbe que los psicólogos participen en sesiones en las que se usen
las técnicas avanzadas de interrogación que el presidente de Estados Unidos
autorizó a usar en las prisiones secretas de la CIA».
Los defensores de la postura de la APA son claros: los
psicólogos deben estar presentes en estos interrogatorios para proteger a los
presos, para asegurarse de que los interrogadores no se excedan. Los críticos
argumentan que los psicólogos están allí para ayudar a los interrogadores y
asesorarlos sobre la mejor forma de quebrar a los presos.
El Dr. Jeffrey Kaye, un psicólogo miembro de Survivors
International, un grupo internacional de sobrevivientes de la tortura, afirma
que hay un vacío legal: los psicólogos no pueden participar en interrogatorios
en los que se usen técnicas agresivas, pero sí pueden ser partícipes de las
condiciones severas de detención que se aplican a los presos. Kaye declaró:
«Fíjense, ellos no usan la técnica de privación del sueño mientras te
interrogan, la usan antes del interrogatorio, como parte de las condiciones de
detención, con el propósito de ablandar a los detenidos para el momento del
interrogatorio. Así que el ganador hoy, y estoy seguro de que sus abogados están
muy contentos, es la CIA».
Mientras se daba comienzo a la convención, Anthony Romero, de
la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en
inglés), remitió una carta a la APA, instándola a adoptar una moratoria para
frenar la participación de psicólogos en los interrogatorios, y alertando que
los psicólogos podrían afrontar responsabilidades legales e incluso llegar a ser
procesados. «Hemos encontrado evidencias preocupantes de la connivencia de
psicólogos clínicos en el desarrollo e implementación de procedimientos pensados
para infligir daño psicológico a presos de Guantánamo y otros centros de
detención».
En un momento surrealista de la apertura de la sesión de la
APA sobre ética e interrogatorios, una interrogadora del Pentágono, la «Dra.
Katherine Sherwood» (parece haberse presentado bajo un seudónimo), quiso hacer
saber a la concurrencia que los interrogatorios eran llevados de forma
profesional. Afirmó que se le negó acceso a la historia médica de los presos:
«Me gusta hacer pasteles en casa para los detenidos y llevo mis pasteles caseros
a nuestras sesiones. Necesito saber si un detenido tiene alergia al maní, ya que
algo así podría ser muy peligroso. Anteriormente había un procedimiento mediante
el que... el enlace podía plantear una pregunta al personal médico, y éstos
podían decidir si dar una respuesta o no».
Su costumbre de hacer pasteles le da un nuevo significado al
término «psicólogos BSCT», siglas en inglés de Behavioral Science Consultation
Team (Equipo de Asesoramiento en Ciencias del Comportamiento), que pronunciadas
«biscuit» significan “galleta». Se trata de los psicólogos que ayudaron a
desarrollar las técnicas agresivas de interrogación, y los que según el Comité
Internacional de la Cruz Roja proporcionaron información sobre las «debilidades
y salud mental» de los detenidos para ayudar a quebrarlos psicológicamente.
La carta de la ACLU redactada por Romero concluye con: «La historia
de la tortura se halla inexorablemente vinculada con el mal uso de los
conocimientos científicos y médicos. En pleno siglo XXI, ya no es suficiente
denunciar o criticar la tortura; más bien debemos cortar de una vez todas las
conexiones entre los sanadores y los torturadores. Como protectores de la mente,
los psicólogos están obligados a promover el tratamiento humano de todas las
personas».
[21 agosto 2007]
Amy Goodman
En inglés:
http://www.truthdig.com/report/item/20070821_psychologists_in_denial_about_torture/
Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
(( Esta nota fue publicada originalmente el 21 de agosto de 2007 en la Columna Semanal de Amy Goodman, en Democracy Now! ))
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REPRESIONES - USA: LA TORTURA Y LAS PROFESIONES
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"Psicólogos en fase de negación de la tortura".
por: Amy Goodman.