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Poemas, 1

 

por Julio Huasi

 

 


 

increíble de la carta que dejó el desocupado

en su bolsillo izquierdo

 

 

    amurado contra la niebla sangro

afilo mi navaja en las chimeneas

desnudo despojado de retórica

espero la ofensiva de los cuervos

que pronto vendrán a desnacer

entre tanta traición me queda un tango

para sucumbir abrazados a la nave

sólo la noche heredará mi camisa

mi plato y mi cama bajarán de la cruz

y mi espacio lo llenará el crepúsculo

mi soñadora ya no sueña exhala rosas

ellas alzan mi viola malherida

y en la última nota cantan órdenes

de vengar al rehén de la miseria

por la sangre que nunca secará

gaviotas rojas despeguen de mi piel

con instrucciones sagradas y en el ala

un ardiente capítulo especial

sobre el amor el dolor y los perdones

 

(de los increíbles, 1965)

 

 

 

 

increíble de la libertad

 

 

    libertad querida ¿quién te conoce?

no hace mucho que ando en el planeta

una juventud tirada a los perros

no te vi ni una vez en este baile

y la verdad es que me estoy cansando

te raptaré una mañana de estas

a punta de tormenta de furor

con una pistola llena de música

amaré tu cuello tu voz tus ojos

ah mi amor uno muere de soñarlo

bajará una patrulla flor y flor

por la violenta sangre que ya truena

para matar la contraflor y el resto

de la sucia baraja que nos pisa

con la espada en la mano te tendré

con el oro haremos los anillos

con el basto el lecho las ventanas

y con la copa nos emborrachamos

hay que festejar querida el casorio

de dos que se encontraron vírgenes

 

(de los increíbles, 1965)

 

 

 

 

hogar

 

 

    vivo con siete ratas exangües y un perro

sobre mi escuálida cama, en la brumosa pared,

arde la vaga sangre de un sujeto anterior

cerca de un cristo que no pudo zafarse,

fue en la sien derecha, fino calibre, es indudable

por la perspectiva, el suave tamaño de las manchas.

El perro se sienta frente a mí solemnemente,

jugamos al ajedrez y él siempre me gana.

Entre el alcohol hablamos de nuestras costillas,

las estaciones, beethoven, ciertas naves ilusorias

y de mujeres, pero se le humedecen los ojos:

la última que trajimos se congeló de súbito

al quitarse una media, en mitad de un muslo,

oh la bella inmóvil, la venus de carne finita,

la cenamos con dolor, nos duró una semana.

Esto es muy frío para cuestiones de amor,

ya quemamos el ropero, las puertas, los recuerdos

y la guitarra crepitó en otoño su dulzura póstuma.

El perro escribe genialmente a medianoche

y yo ladro con locura pero él me mira furioso

si se inspira o hay luna o piensa en la ausente.

Cuando posemos los dos restos, los dos hálitos,

vendrán las siete ratas dialécticas, tenaces,

nos acabarán con su liturgia, es una pena.

Me sangra el hocico de infinita tristeza

al pensar que la casa quedará tan sola.

 

(de bandolor, 1965-66)

 

 

 

 

palestinos

 

                                              a leila, a jaled

 

 

      sus raíces carnales al aire claman a un cielo de napalm,

una bóveda roja de lobos devora los corderos celestes

de la antigua patria y patea las cenizas del hogar,

los niños arden entre sus brazos como teas.

Te has pasado de infiernos, señor, en mis

pies deambulan eras de pies trashumantes,

amo de este barrio sideral, jehová, deus, alá,

responde donde estés si es que estás, se acabaron

los desalojos del planeta, los inquilinos elegidos y los parias,

la tierra es de quien la sangra y todos caben bajo las uvas del sol,

dios quiera, dios, no te cuelguen el triste hatillo de los éxodos

y sepas cuánto pesa la cruz de tus errabundos,

esto será un carro de amor para todas las criaturas,

o hay mundo para todos o no hay mundo para nadie

 

(de Asesinaciones, 1972-81)

 

 

 

 

quinta ley contra la quinta rueda

 

                                   al doctor e. en rosario y azul

 

 

      por esa ley dialéctica según la cual

cada cual busca a su cual en el torbellino

del caos y contracaos en travesía

de florecer y besar entre muerte y muerte,

hallarán en mis hermanos, novias, cuñados

los seres más bellos y creadores de la creación

y en mis lobos la depredación más horrenda,

tal cual, pueden averiguarlo en nuestro infierno,

patria mía donde los padres entierran a sus hijos,

lo que es yo, ínfima conjetura de versículos,

verdísimo de mate hasta el cerebelo sólo

quiero propagar su sílaba a semejanza de sus besos,

siempre bebió de su pezón insigne el poeta cachorro

por su ser y contraser, ellos son mi crucifijo y mi belleza,

aquí no hubo pirámides enterradas,

las erigimos con lajas y brújulas de sangre

tropezando en la niebla con nosotros mismos

y así vamos oliéndonos a escoger cada cual a su cual

para ofrendar sus soles a los proletarios del mundo

desunidos

 

(de asesinaciones, 1972-81)

 

 


(( Extraídos de las ediciones originales.))

 



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"Poemas, 1"

por: Julio Huasi