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"Tu vida fue ejemplar. Te lo agradecemos.
Tu muerte no será en vano.
Te lo juramos."

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"Han matado a un luchador..."
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por Un compañero
Han matado a un profesor. Han matado a un luchador. Han matado a un luchador. Han asesinado a un compañero. Lo han hecho por la espalda, con la cobardía que caracteriza a los represores adiestrados para perseguir con odio a los rebeldes, a los pobres, a los que protestan, y a lamer las botas de los poderosos. Han matado a uno más; que no es uno más. Que no puede ser uno más. Fue Carlos, pero pudo ser cualquiera. Pudo ser cualquiera. Sí, pudo ser cualquiera. Pero pasa que Carlos Fuentealba no es cualquiera. No lo es para Sandra, para sus hijas, para sus amigos, para sus compañeros y compañeras. Y no es cualquiera porque era un tipo bárbaro, solidario, comprometido, luchador, militante por más de veinte años. En este mundo con tantos lobos y tantas hienas disfrazadas de corderos, Carlitos era lo opuesto. Un tipo que laburaba en silencio, que ayudaba al prójimo sin querer salir en la foto, un luchador que militaba para la causa sin buscar rédito personal. Un tipo de izquierdas en el más amplio, pleno y entrañable sentido de la palabra: buscaba cambiar el mundo, pero empezaba por su barrio, por su escuela, por su casa. Empezaba consigo mismo. Carlitos no era cualquiera. Y no son cualquiera sus asesinos. Los distintos gobiernos del Neuquén y su partido, el MPN, tienen el execrable privilegio de haber creado la provincia con el más desigual reparto de la riqueza, con el mayor número de pobres de toda la Patagonia, con el más elevado índice de exclusión. En consonancia con esto, Neuquén es la provincia con el mayor número de represiones policiales y de detenidos y procesados por razones políticas y sociales. El gobernador Sobisch es propiamente el jefe de una banda cuasi-mafiosa, caracterizada por la corrupción, el clientelismo y la soberbia. Darío Poblete, el asesino material, es un policía procesado y condenado por apremios ilegales. Todos ellos hablan de paz social, de seguridad, de orden. Lo que no dicen es que su paz es la paz de los cementerios; su seguridad, la seguridad de los barrios cerrados con guardias armadas; y su orden, el orden de un desfile militar. Hace muchos años que no hay ni paz social, ni seguridad, ni orden en Neuquén. Pero hoy, con las [calles] llenas de manifestantes, con la casa de gobierno sitiada, con las rutas bloqueadas, con los puentes cortados, hoy sí, por primera vez en mucho tiempo, el orden reina en Neuquén. Cuando te vi caído en la ruta, sangrando, Carlos, no te reconocí. Nos pasó lo mismo a varios. No te reconocimos porque teníamos ante nuestros ojos un cuerpo destrozado. Pero en lo que nunca nos habíamos podido confundir es en lo que realmente sos, en tu esencia más profunda. En eso no hay confusión posible. Carlos Alberto Fuentealba, de la estirpe de Espartaco, de los imprescindibles, de los que no se callan, aunque hablen susurrando, de los que no se entregan aunque desfallezcan, de los que no mueren aunque los maten. Tu vida fue ejemplar. Te lo agradecemos. Tu muerte no será en vano. Te lo juramos.
Un compañero
// Publicado en (8300).com.ar - Periódico de Neuquén, el 8 abril 2007. //
(( Tomado el 6 mayo 2007 por •SdT de la página web: http://www.8300.com.ar/spip.php?article1109 ))
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