ef8-(16/1/10)- Terremoto en Haití: solidaridad con el pueblo haitiano
publicado en SdT por Alberto a. Arias, el 16 enero 2010.
//////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
14 enero 2010.
Terremoto en Haití: solidaridad con el pueblo haitiano
Thursday January 14, 2010 01:58
by José Antonio Gutiérrez D.
http://www.anarkismo.net/article/15483
En este momento tan duro, nos posicionamos como siempre junto al pueblo haitiano. Toda nuestra solidaridad con ellos, hacemos nuestro su dolor y desde este medio hacemos convocamos a nuestros lectores y a todas las personas concientes a que acudan al llamado de ayuda lanzado por diversas organizaciones humanitarias que están tratando de entregar alguna clase de alivio en esta situación tan dramática.
Ni lágrimas de cocodrilo ni silencio:
Solidaridad con el pueblo haitiano
La tragedia una vez más golpea las puertas de Haití. Esta vez, en la forma de
un terrible terremoto grado 7 que ha devastado al país y lo ha convertido en
ruinas. Aún no se tienen datos exactos del número de víctimas, pero la Cruz Roja
habla de 3 millones de damnificados y el número de muertos podría incluso
alcanzar a los 100.000 –una cifra horrenda si consideramos que este país cuenta
con tan sólo 8 millones de habitantes. Las imágenes que nos llegan de
sobrevivientes aplastados bajo ruinas clamando ayuda, de niños heridos, de
familiares desgarrándose en llanto por sus seres queridos muertos retratan el
horror de esta tragedia mejor que mil palabras.
En este momento tan duro, nos posicionamos como siempre junto al pueblo
haitiano. Toda nuestra solidaridad con ellos, hacemos nuestro su dolor y desde
este medio hacemos convocamos a nuestros lectores y a todas las personas
concientes a que acudan al llamado de ayuda lanzado por diversas organizaciones
humanitarias que están tratando de entregar alguna clase de alivio en esta
situación tan dramática.
De igual manera, no podemos dejar de sentir justa indignación ante la hipocresía
de una “comunidad internacional” que vuelve a derramar lágrimas de cocodrilo
ante la “incomprensible tragedia” que sufre el pueblo haitiano (utilizando las
palabras de Obama), pero que no reconoce la enorme responsabilidad que ella
misma tiene ante ésta –el impacto del terremoto puedo ser tan devastador, pues
estamos ante un pueblo previamente devastado por un siglo de intervenciones
militares, de saqueo desvergonzado, de regímenes autocráticos respaldados por
Francia y Estados Unidos y de políticas de las organizaciones financieras
internacionales destinadas a arruinar al pueblo haitiano en beneficio de unos
cuantos. Un país convertido en una enorme maquila, donde la mayoría de la
población subsiste a duras penas gracias a la caridad. Acá no estamos ante un
simple desastre natural, como los medios de comunicación nos quieren hacer
creer: estamos, en realidad, ante una tragedia de causas sociales. El terremoto
sencillamente terminó la tarea comenzada por Estados Unidos, Francia, Canadá, la
MINUSTAH (las tropas de ocupación de la ONU), el Fondo Monetario Internacional y
organizaciones de desarrollo fraudulentas como US AID.
A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano mientras éste se ahogaba en la
deuda externa contraída de manera completamente fraudulenta por la dictadura de
los Duvalier, y nunca hubo mayor “angustia” en extraer hasta el más miserable
centavo de un país en ruinas y con una población hambreada;
A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando “hubo” que imponer
programas de ajuste estructural en los ’90 que tuvieron resultados calamitosos
sobre la población, como fue la reducción de tarifas a la importación de
alimentos como el arroz, que redundó en la destrucción absoluta del campesinado,
el cual fue empujado a los suburbios marginales de Puerto Príncipe –dejando a un
país hasta entonces capaz de alimentarse a sí mismo en el hambre más brutal,
como lo demostraron las rebeliones de hambrientos en Abril del 2008;
A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando durante las dictaduras
de Duvalier, Namphy, Avril, Cedras y Latortue (todas las cuales contaron con el
beneplácito de Washington y París) se violó, mutiló, desapareció y masacró a
miles de haitianos. Algunos, como Jean Claude Duvalier, viven lujosamente en
Francia. O como Raoul Cedras, que gracias a los dineros que recibió como parte
del arreglo con los Estados Unidos que terminó su dictadura, se recauchó en un
respetable hombre de negocios en Panamá;
A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano cuando aparecieron miles de
denuncias de los abusos sexuales cometidos por las tropas de la misión
“civilizadora” de la MINUSTAH, que hoy continúan ocupando, violando y asesinando
impunemente en Haití, como lo demuestra la repatriación a Sri Lanka de más de un
centenar de cascos azules de ese país en Noviembre del 2007, que durante su
servicio fueron culpables de varios centenares de violaciones y que en su país
jamás enfrentaron ni siquiera una pantomima de justicia;
A ninguno de ellos les importó el pueblo haitiano, cuando las maquilas
distorsionaron enormemente la economía de ese país, pagando a sus obreros
sueldos de miseria mientras los abusos de toda naturaleza están a la orden del
día;
La lista de razones para estar indignado ante las hipócritas declaraciones de
pesar de un Sarkozy, de un Obama, de un Ban Ki-Moon, de un Lula, es demasiado
larga como para continuar. Pero digamos, sencillamente, que mientras más
miserable un pueblo, más fuertemente será golpeado por los azares de la
naturaleza. Y es esa miseria la causada por las fuerzas de un modelo impuesto
mediante dictaduras y presiones internacionales: si tres cuartas partes de la
población de Puerto Príncipe viven en barrios miseria que crecieron de la mano
de la ruina de la estructura económica de Haití (principalmente del campo), al
alero de construcciones precarias, ¿podemos sorprendernos de que los muertos se
cuenten por miles?
Esperamos que la solidaridad de los pueblos del mundo con Haití sea contundente.
Como se ha dicho muchas veces, la solidaridad es la ternura de los pueblos. Y
esperamos que esa solidaridad de la cual miles de vidas dependen hoy, se haga
llegar y no se enrede en una maraña de ONGs y organizaciones de ayuda
humanitaria. Indudablemente hay muchas organizaciones de indudable reputación
como la Cruz Roja que estarán realizando valiosas labores de asistencia; pero
junto a ella también aparecen tiburones que profitan de estas tragedias con los
cuales hay que tener ojo – son las organizaciones populares haitianas las que
deben estar alerta para que la ayuda llegue a quienes la necesitan y se
distribuya de manera eficiente. También esperamos que no llegue una invasión de
“hombres blancos” por parte de ciertas ONGs a realizar tareas, como construir
casas, que los mismos haitianos pueden realizar perfectamente y que, con niveles
de desempleo rondando el 80%, no hay razón por la cual no podrían hacerlo.
Para terminar, llamamos a la solidaridad. No solamente ante esta tragedia que
nos conmueve a todos los que tenemos corazón en el pecho, sino solidaridad ahora
y siempre, una solidaridad que vaya más allá de esta coyuntura; una solidaridad
que escarbe tras las ruinas para entender que la tragedia haitiana es bastante
más profunda que un terremoto grado 7 en la escala de Richter; en fin, una
solidaridad que obligue a replantearse las relaciones que mantienen las grandes
potencias con nuestra región del mundo, relación de la cual Haití no es sino el
ejemplo más espantoso. Una solidaridad que nos mueva a comenzar a cuestionar
cada vez más el rol que juegan, por ejemplo, tropas de la mayoría de los países
latinoamericanos en una ocupación militar que ha tenido un efecto tan devastador
como el de este terremoto, aunque ahora quieran borrar esto tomándose unas fotos
repartiendo bolsas de arroz a los damnificados.
José Antonio Gutiérrez D.
13 de Enero, 2010
¡Solidaridad con el pueblo haitiano ahora y siempre!
http://www.anarkismo.net/article/15483