ef2- (27/12/09)- La adopción por parejas homosexuales
publicado en SdT por Alberto a. Arias, el 27 diciembre 2009.
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LA ADOPCIÓN POR PAREJAS HOMOSEXUALES:
Un llamado de comprensión en nombre de los posibles adoptados
Cuando se aborda el tema de la posible adopción por parejas integradas por
personas de un mismo sexo se aduce la inconveniencia de la misma dado que el
niño crecerá en un hogar en el cual una de las figuras parentales, sea la
materna o paterna, estará ausente.
La validez de esa tesis está sostenida, por regla general, en principios
“sexosóficos” y no “sexológicos”, basada en los sentimientos, de lo “que me
gustaría o me parece”, carentes del rigor científico y objetivo con que se
debería abordar el tema. Toda persona se rige y guía por sus principios “sexosóficos”,
que es la filosofía, forma de encarar o vivir la sexualidad. Estos principios,
que todo ser humano tiene, no deben ser confundidos con los principios
sexológicos, que son los conocimientos, datos y hechos que aportan las
diferentes disciplinas que conforman el saber en el campo de la sexualidad
humana. En un intento de objetividad, tratando hablar desde la sexología y no
desde la sexosofía (que también me tiñe y acompaña), intentaré referirme al tema
de la adopción por parejas homosexuales con base en algunas estadísticas y con
una mirada subjetiva, desde el o la posible adoptada.
Según los datos estadísticos dados a conocer por la Dirección Nacional de
Juventud, DINAJU, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, a través del
programa conjunto con el Banco Mundial y la Organización Panamericana de
Juventud, en nuestro país durante el año 2.003 nacieron, en números absolutos,
96.773 niños de madres de entre 15 y 19 años. Cerca del 80% de estas madres
adolescentes no tenían, al momento del parto, un compañero fijo.
Profundizando en el análisis de los datos, encontramos en otro estudio que, por
ejemplo, en el Departamento de Orán, Salta, los partos de adolescentes entre 15
y 19 años representaron el 26.52% de la totalidad de los partos ocurridos. De
estas parturientas, el 40.84% ya tenían un hijo (estaban en su segundo parto) y
el 26.05% por el tercero. Esta realidad se repite casi calcada en la mayor parte
del país.
La sociedad no niega a estas madres niñas que ejerzan su rol materno aún
sabiendo que la figura paterna está ausente, con el agravante que en la inmensa
mayoría de los casos los niños son criados por la abuela, también en solitario,
sin que se cumplan los requisitos del ideal de la imagen de la familia
patriarcal, tradicional y modelo, integrada por el “papá’, “la mamá” y los
hermanitos.
La realidad cotidiana nos indica que, en el caso de las madres adolescentes,
cerca de 75.000 niños anualmente son criados por sus ellas solas. Si indagáramos
en esta situación de crianza uniparental en todos los grupos etarios, los
números presentados podrían fácilmente doblarse.
Sirva esto para reflexionar y preguntarnos por qué se niega la posibilidad de
adopción a gays o lesbianas bajo el argumento de que se criarían sin la imagen
de la otra parte de la pareja (sea el padre o la madre) si la sociedad actual,
merced a la aceptación de las relaciones sexuales no matrimoniales, permite una
maternidad temprana fuera del núcleo familiar, y debido a la incorporación de la
legitimidad del divorcio, los hijos deben ser criados en forma indistinta por
alguno de sus padres. En los casos descritos, tanto adolescentes como
divorciados crían y educan a sus hijos con base en solamente uno de los géneros.
En el caso de otros hechos cotidianos, como son los embarazos e hijos no
deseados, cabe también preguntarnos si un niño criado con amor por una pareja de
personas que se aman, sean cual fueran los sexos de sus integrantes, no
recibirán más cuidado, ternura y protección que aquellos niños nacidos por azar,
sea de madres niñas o adultas de parejas conflictivas, en que los hijos llegaron
sin ser deseados ni planeados.
Por lo tanto, negar la posibilidad de adopción a una pareja de dos varones o dos
mujeres que desean concretar en el hijo adoptado el deseo de educar y criar un
“hijo del corazón” (tal la terminología que se adopta para describir a los hijos
no biológicos), ante la imposibilidad de tener un hijo biológico, no tiene
sustento teórico, científico ni estadístico.
No está demostrado que los hijos que se desarrollan sin la figura de algunos de
los miembros de la familia tradicional son diferentes, por el contrario, muchos
estudios demuestran que no existen diferencias significativas entre hijos de
viudas, viudos, divorciadas o divorciados. Tampoco está probado que un niño
criado por una pareja homosexual tenga consecuencia contraproducentes.
No hay evidencia científica que avale una u otra postura, tanto los que
sostienen que un niño para que llegue a ser un adulto sano necesita ser criado y
educado en un hogar tradicional, ni los que sostienen que la carencia de alguna
de las figuras paternas puede crear conflictos y confusiones en el proceso de
sexuación del niño. Los mitos, falsas creencias y folclore alrededor del tema es
abundante. Lo estrictamente científico, comprobable y demostrable es casi nulo.
Los preceptos que todavía rige la moral sexual de nuestra sociedad, ya entrando
en el siglo XXI, siguen casi invariables como los de los siglos precedentes. A
mi entender, la sociedad desea que todos cumplan el mandato establecido por la
cuatro variables el “sexo oficial”, que espera que la función sexual sea
heterosexual, matrimonial, monogámica y reproductiva.
La adopción por parejas homosexuales está desrespetando los mandatos del sexo
oficial, ya que estaría a cargo de personas que no son heterosexuales, no
emplean su función sexual para reproducir, ni están constituidos en matrimonios
tradicionales.
Las reacciones sexosóficas son lógicas de esperar. Pero no deben ser aceptadas
como verdades científicas, porque no lo son.
Ante estos hechos y a modo de conclusión; admitir, posibilitar y alentar la
adopción por parejas homosexuales será una forma de contribuir al bienestar de
esas parejas y, lo que es más importante, a la felicidad de un niño que si es
adoptado es porque está carente de una familia que lo acoja. No le neguemos esa
posibilidad.
Lic. Luis María Aller Atucha
Presidente de la Asociación
Argentina de Sexología y Educación Sexual
Capítulo del libro : Adopción, La Caída del Prejuicio
Editorial DePuente/CHA – Distribuidora Galerna
Declarado de Interés Lesgislativo por la Honorable Cámara de Senadores de la
República Argentina.
Declarado de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.
http://www.libreriapaidos.com/resulta.asp?criterio=autor&texto=RAICES%20MONTERO-GIBERTI%20Y%20OTROS
Recopilador :
Lic.Jorge Horacio Raíces Montero
Psicólogo Clínico
infopsicologia@ciudad.com.ar
Coordinador Departamento Académico de Docencia e Investigación
CHA
www.cha.org.ar
Miembro Consultor de OII
Organización Internacional Intersexuales
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