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Sueños, glosas y poemas

 

por Silvia Guiard

 



 

Sombra

(Sueño y glosa)

 

 

    Toda la noche anduve por el cielo, llevando un niño en brazos.

 

    ¿Era el hijo de quién?

    ¿Era el Sol niño?

    ¿Era algún hijo de la Diosa Blanca?

    ¿Era, de cualquier modo, un hijo mío?

 

    A mí me correspondía presentarlo ante todas las puertas, para que todas las regiones del cielo conocieran su rostro.

    Giró la rueda, misteriosa y lenta, y yo, sin esforzarme, con mi túnica azul, casi volando, toda la noche atravesé paisajes, una cambiante sucesión de luces. ¿Quizás las estaciones?

    ¿Quizás los doce signos estelares?

    Anoche, nodriza por cuenta de la Luna, vi rodar a mis pies el infinito...

 

    Después, cuando bajaba, sentí vibrar los mimbres junto a un río...

 

•••

 

    Ahora que el día nos despierta, Niño, yo, que nunca tuve leche en los pezones, ¿con qué palabras construiré tu carne?

 

    ¿O ante qué puerta giratoria, Niño, con tu perfume formarás mi sombra?

 

 

(abril 2000)

 

 

Serpiente

(Sueño y glosa)

 

 

    En África. Sí. Estoy en África, lo sé.

    Y tendida en el suelo, al aire libre — así, sobre la tierra misma — rodeada de otra gente, participo de alguna fiesta colectiva.

    —No te muevas —me advierte, de repente, alguien que está sentado a mi derecha.

    Siento una presión sobre mi cuello: sé que es un animal.

    —¿Es un gato? —pregunto, sin moverme.

    —No, es una víbora

    Sentada a mis pies, otra mujer comenta:

    —Y pensar que hace sólo unos días que estás acá, yo estoy hace tres años y nunca me pasó algo así.

    ¿Es malo o bueno? No lo sé. Mientras tanto, permanezco quieta, esperando que el animal termine de deslizarse por mi cuello (me está cruzando de derecha a izquierda). Al menos eso es lo esperable. Pero es otra cosa lo que ocurre. Porque de repente, como mágicamente, por medio de algún brusco coletazo, la serpiente ha cobrado el tamaño y el grosor de una boa y me está envolviendo por completo, desde los tobillos hasta el cuello, dejando libre sólo mi cabeza.

    —¿Qué hago ahora? —pregunto, sin esbozar reacción alguna, a los que me rodean, más conocedores que yo.

    —Nada —responde otra mujer, y se acerca a poner en cada uno de mis hombros (entre mi piel y la de la serpiente) la hoja de algún árbol —sagrado, me imagino— a manera de ofrenda.

    —Hay que esperar —me dice— En todo caso, pueden también cantarse *** (y aquí pronuncia una palabra, ¿quizá xuré? que alude a "cantos rituales"). Pero es la serpiente la que va a decidir si te acepta o te ataca.

    Inmóvil, siento la tensión, la indecisión del cuerpo que me envuelve, que intenta a su vez percibirme, captar, reconocer quién soy, para estrangularme o liberarme.

    Comprendo que es mejor aflojarme, entregarme, dejarme conocer. Respiro hondo y me abandono a esta ordalía singular.

    Entonces la serpiente, que tiene su cabeza junto a mi oreja izquierda, me susurra:

    —Dormí tranquila —como una contraseña, y apartándose de mí, se pierde en el campo hacia la izquierda.

    Más, mucho más que un alivio: siento una profunda alegría.

 

•••

 

    Y aun mucho mayor es mi alegría al despertarme, porque comprendo que acaba de revertirse el mito.

    Sí: me siento Eva, Eva admitida en el paraíso otra vez por su único dueño: la Serpiente.

    Eva, muerta y resucitada —Luna Nueva—, volviendo al Jardín de las Delicias.

    Libre de todo daño, mi cuerpo volverá a gozar.

    Mi boca morderá los frutos del Árbol del Conocimiento; mi lengua, embebida en sus jugos, hablará.

    ¿Y la espada de fuego? Si alguna existe, es ésta:

    Ésta, Kundalini, que sube en el centro de mi ser.

    Salud, instinto, fuerza. Desde los pies hasta la coronilla, mi libertad será.

 

 

(mayo-junio 2000)

 

 

 

Jardín

 

 

1

 

Risa de cascada

 

Véanme

Vuelvo:

Soy la Reina Roja

 

Camino sobre las plantas de mis pies

¡Las plantas,

las plantas verdes,

las andariegas plantas de mis pies!

Tallos fuertes y ágiles que saltan

 

Erguido el tronco

Voy

 

Alzo las palmas de mis manos

¡Las palmas frescas,

las palmas luminosas con cinco nervaduras largas!

 

Véanme

Soy la Reina Roja

Verde:

 

Todo un árbol que baila

 

 

2

 

 

Botones

Borbotones de risa

 

Pájaros de luz sobre los hombros

 

Busco en el nogal

                            la nuez de Adán

 

Miel y leche de almendras, mis afeites

 

Rizada de serpientes

 

Véanme

Soy la Reina Verde

Roja

 

Y pronuncio: — Manzana...

 

 

                                               (noviembre 2000)

 

 

 

Sacarse la máscara de lluvia

 

 

 

Hay un viento que sopla en la llanura

que sopla sin piedad

áspero y seco y aguzado de siete colas negras

un viento que golpea

que golpea

y acumula calambres

Pero cuándo

fue el asaltarme de la sombra

el salto y el asalto

de la garra de sombra

como un felino cruel en mi garganta

Cuándo

comenzaron a sonar los huesos

como túmulos huecos

— silencios

entresueños

sementeras

este estremecimiento en los cabellos —

cuándo empezó

este aleteo de algo sobre mí

dentro de mí

en el fondo y en la forma de mí

el tiritar de vértebras

el castañeteo de mi nombre

cuándo

comenzó el viento con sus siete colas

a descoyuntarme el pensamiento

a sacudir mis goznes

mis junturas

mi pellejo

este viento este aullido

este ulular de lobos invisibles

este algo en mi garganta

lento

este chupadero de esperanzas

este glu-glu de alcantarillas negras

cuándo?

 

Y el aire, sin embargo,

el solo aire debiera ser bastante

para abrir días como panes frescos

con el olor del sol

días como ventanas como barcos

días largos subiéndose a los zancos luminosos del cielo

días de campanillas y de dientes de leche

días jóvenes

blancos como páginas nuevas

días frescos

esculturas del aire

perfomances del aire

solo el aire

tocando a rebato en los pulmones

el solo aire debiera ser bastante

para sacudir las calaveras

como maracas blancas

y deshacer a carcajada limpia

la máscara de lágrima y de sal

 

 

                                             (noviembre 2000)

 

 

Silvia Guiard

 

 



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"Sueños, glosas y poemas"

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