Actualización de esta página: 11/08/2011 Buenos Aires, Argentina.

 

•  de la sección "Artes, ciencias, quehaceres"

TU COMENTARIO

000.076 •SdT - En "Artes, ciencias, quehaceres" desde 20 octubre 2010.


 

• Índice completo Últimos materiales

• Todas las secciones

 

Isis Obed, y otros poemas

 

por Oscar Pablo Baldomá

 


 

 

ISIS OBED

 

 

Qué nombre luminoso para colgar en la noche

Qué nombre de sueños, de ofrendas y de conjuros

Qué nombre de leyenda para el escanciador de sangre

Para la raíz del fuego en el bosque eterno de todos los mártires

Qué nombre de vida truncada qué nombre de vida al vuelo!

 

Qué nombre de selvas y pájaros y pirámides

Qué humareda de manos alzadas

Qué rostros agrios de asesinos degollando:

Ladrones piratas hacendados

Patrones y generales

Jauría de curas y predicadores

Diplomáticos

Inversores

Qué nombres para agitar el hambre

La injusticia

La miseria coronada!

 

Qué nombre de velo descorrido sobre el murmullo de antiguas razas

Qué sangre de sangre noble que nombre para alzar sobre todos los nombres!

Isis Obed Murillo

Qué hermoso nombre/madre!

 

 

 

 

IN A DARK GLASS

 

 

En el descenso de la noche sobre el día

Y en el ascenso de la sangre sobre el sol

Los pájaros estampados en el horizonte

Y la música en la sombra de los árboles

Ruedan como cabezas

Como piedras como estrellas

Como semillas en manos del viento

En manos del amor

En las garras del crimen y de la opresión

 

Y los grandes búhos sabelotodos

En las ramas más altas del bosque invernal

Confunden las luces con los relámpagos

La impotencia con el milagro

La lluvia con el dolor

 

Los grandes búhos filosóficos

De grandes cabezas transparentes

Cortados al ras petrificados bajo la nieve

Secos como hojas secas

 

Y las palabras y las huellas

De las alimañas del bosque es todo lo que queda

Del antiguo pelaje de sus ideas

 

Ya no los cuentos maravillosos

Ni los titiriteros de luz entre la niebla

Sino los libros mercenarios y la música de la ciénaga

El lobo del final y el rancho de la miseria

Achaparrado

Bajo el arco cimbreante del porvenir…

 

 

 

 

LA FOTO DEL DÍA

 

 

Bajo la constelación del puñal

En el atardecer de las bombas y de la sangre

En el atardecer de la luz y de la destrucción

Un hombre se inclina y se levanta

Y se vuelve a inclinar

Entre el silencio y el sol

Un hombre reza su sed

De rodillas sobre el tenue cuerpo de mundo

En las afueras de Peshawar

Pakistán.

 

Junio 2009

 

 

 

 

DE AHÍ EL GRITO DE LOS POETAS

 

 

Entonces la Palabra es un brezo en el incendio

Una fuente perdida en mitad del baile

Una huella un tajo en el apremiante tejido sin cuerpo

En el largo aeroparque de los sueños

Unas manos y una boca

Un velo de Isis ante el gran velo del viento

Un espejo

O un recuerdo

 

Eso:

De ahí el grito profético

de los poetas.

 

 

 

                                                        

Armamos pacientemente los Kassam

Como quien amasa el pan de cada día

No hay sobremesa para nosotros

Mas que la eterna vigilia

Y el hurgar entre los escombros

Para abrazar los restos queridos

 

Vivimos en agujeros

Corremos entre los tiros

El mundo se cierra a nuestro alrededor

Como una serpiente

Como un sumidero

 

Donde alguna vez hubo pájaros

Donde alguna vez habrá casas con perfumes y risas

Y ferias en las calles y amaneceres luminosos y

Comida

Acá en la tierra y allá arriba

Bajo eso que en otros lugares llaman cielo

Sólo las bombas que caen y el humo que asciende

Como una página en negro como una pérfida plegaria

De los patrones de la muerte

 

Cuando las torres del amor se sacuden y se parten

Cuando guardamos en pozos el temblor necesario

Y pulimos en las manos que han lavado una y otra vez la propia sangre

Las frutas impalpables del porvenir

Del triunfo inevitable.

 

 

 

 

EN LA NOCHE golpeada por la lluvia

En los ojos izados a media voz

En la dicha cimbreante del sol

Se cubren todos los cielos se extienden todas las manos

Vuelven trenes antiguos tiembla el fantasma del ardor

De frente a nuestras vidas

De frente a la única dirección

Veo en el fondo del vaso

La luces el humo el plan siniestro del futuro

Ciego para la luna y para el sol

La piedra que abre las puertas

La piedra que lame tu cuerpo

La lengua bífida de la bestia su cola prensil

Guardiana de los sueños

Monja de clausura con un hacha alzada sobre la Hidra transparente

De todas las sombras

De la libertad y del amor.

 

 

 

 

EN LOS OJOS DE LOS PÁJAROS que ven pasar la vida de coté

En la paz de los relojes rotos por mi hijo de cuatro años

En las huellas del ciempiés sobre el agua

Cruzada por el fuego

Vívida por el relámpago

Labrada por la sangre de los cuerpos desnudos

Bullendo como luciérnagas en el gran terreno baldío

Hirviendo bajo la lluvia

Bajo la lupa de los milagros

Bajo la interdicción de la sombra cuando el horizonte borracho

Abrazado a los árboles

Jura despertar antes del alba

Cantar bajo la ducha

Besar tus piernas tan largas

Leer bajo las piedras

Los libros que nadie admite

El grito que se sofoca

La palabra que se vende bajo el canto de las sirenas

Policías ambulancias fábricas

Las bombas de racimo

Y la metralla.

 

 

 

 

HE VISTO en el chasquido de la luz sobre tu espalda

Los mundos caídos huyendo

El mar en alto los bosques abriendo sus fauces

He visto en el altillo de tu mirada

Los barcos que pastan ebrios en avenidas de sangre

En horizontes difusos

En saltos de sol sobre las aguas

 

He visto en las huellas de tus pies

Las migas del pan que parto

Las ramas del árbol tiñendo las sombras de la casa

 

El sueño compartido en la letanía de los pájaros

En la llave del día

En el rezo del alba.

 

 

 

 

ILUMINADA fuente de la noche

Mano abierta pequeño semblante

Rostro que te inclinas hacia el agua

Lava lentamente

Pule las huellas de la mañana

Si el sol se atigra entre los árboles.

 

 

 

 

LA VERDAD se mira en los mares

sube en el humo

vuelve a los ojos desde las grandes piedras blancas

apenas si toca a los pájaros

apenas si entra en los árboles

pero dura siglos en la palabra

a pan y agua.

 

 

 

 

SEMBRADO EN LA NOCHE abierto de día

Fuego de las grandes inundaciones fuego de la provocación

Fuego libre

Dame más oscuridad para ver

Más tormentas más milagros

En la larga mirada de las estrellas

Los ciclos del mundo se funden en tus manos

Fuego del sacrificio fuego de las lágrimas y de la sangre

Fuego sagrado de los árboles  fuego de quemar las naves

Fuego eterno

Bello fuego de la lluvia y de la primer palabra

Fuego de los guerreros formados fuego del tejido de los pájaros

Dame piedras para el habla dame espadas

La desnudez de los cuerpos la luz amada

La llave silenciosa

La dulzura de la fuente

El camino directo

Los ojos limpios el horizonte despejado

En el centro del pecho como un mar

Fuego

Y valle.

 

 

 

 

AQUÍ ESTOY desierto

Les dije

Las manos abiertas bajo la relamida del sol.

 

 

 

 

SI TU MANO se aparta de la mía

Será por tu codicia inextricable

Será por los escombros que has propiciado

Por los muertos y los mutilados

Por los desaparecidos y los encarcelados

Por los prófugos y muertos de hambre y desterrados

Será por los paredones y tanques y casamatas y altos alambrados

Que nos separan de tu poderosa vida miserable

 

Acá

Guardados

Apenas al borde de un mundo que aparta su mirada

Al cruzarnos en las calles

En tus calles

Las nuestras están todas bombardeadas

Casas aventadas

Barcos a la deriva de un sueño que te persigue

Y te advierte

Y te rasga.

 

 

Oscar Pablo Baldomá

 



etiqueta:

000.076 • (En "Artes, ciencias, quehaceres" desde 20.10.2010)

"Isis Obed, y otros poemas"

por: Oscar Pablo Baldomá