Actualización de esta página: 08/08/2011 Buenos Aires, Argentina.
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¡Extraditados! Parapolítica
y crisis institucional en Colombia.
( y una 'Posdata...' )
•

Izquierda: Salvatore Mancuso en manos de la DEA, rumbo a su celda en los EEUU.
Derecha: Saludo de Uribe a sus seguidores. (Fotos tomadas de Anarkismo.net )
En un avión de la DEA [1] salieron el 13 de Mayo a toda velocidad hacia los EEUU los Jorge 40, los don Berna, los Mancuso, los Macaco, y toda la fauna de genocidas paramilitares que han sembrado el terror en el corazón del pueblo colombiano durante décadas. ¿Cuál fue la razón dada por Uribe para permitir la extradición? Que los jefes del paramilitarismo no estaban diciendo toda la verdad, que no colaboraban con la justicia y que seguían delinquiendo desde sus celdas. Pero ¿son en verdad estas motivaciones justicieras las que han llevado a la extradición?
Es muy curioso que a Uribe nada de esto le importara durante un buen par de años
en que nos venía predicando las bondades de su llamada “Ley de Justicia y Paz”,
pese al clamor de las víctimas que denunciaban el velo de impunidad garantizada
por esta figura legal y a las múltiples denuncias de que el paramilitarismo, en
realidad, jamás se había desmovilizado y que seguía operando bajo otros nombres.
Resulta, por decirlo suavecito, “sospechoso”, que Uribe haya tomado esta medida
precisamente en momentos en que los jefes paracos estaban empezando a hablar y
en que se estaban conociendo los profundos vínculos del paramilitarismo con el
círculo político de Uribe, llegando a tocar hasta a su primo Mario Uribe, quien
hoy se encuentra tras las rejas por paramilitar. Mientras los jefes
paramilitares permanecían en silencio, la “falta de colaboración” de los paracos
no parecía importarle a Uribe... pero cuando empezaron a deslizarse fuera de sus
labios las verdades incómodas que han llevado a más de 35 de sus aliados en el
parlamento a la cárcel, mientras que más de 60 políticos están siendo
investigados y a la espera para acompañar pronto a sus colegas tras las rejas,
ahí entonces Uribe sale con el cuento de que no cooperan. Ahí, “súbitamente”, se
“preocupa” de que siguieran delinquiendo.
La movida de la extradición no puede engañar sino a los más incautos: el
objetivo ha sido callar la boca de los paramilitares, que comenzaban a
comprometer a todo el círculo de Uribe, y de paso, poder postergar la
profundización de la crisis de una institucionalidad que se ha moldeado en
décadas de violencia de clase.
A esta crisis institucional, el gobierno de Uribe responde, por una parte, con
un show mediático a base de súper-computadores anti-bombas, condimentado con
“pruebas” de Interpol sobre la sedición extranjera que en realidad no dicen
nada
[3], con amenazas a denunciantes, jueces y periodistas que hablen mucho de
la parapolítica, y ahora con acusaciones absurdas y revanchistas a
parlamentarios, periodistas y personalidades nacionales y extranjeras que han
trabajado abiertamente por el intercambio humanitario de ser colaboradores de
las FARC-EP [4]. La parapolítica les duele, más aún cuando toca las puertas de la
familia, y actúan impulsados por esa desesperación, la cual camuflan en base a
índices de popularidad ficticios y exagerados, amén de los éxitos militares,
también exagerados y comunicados en un lenguaje triunfalista
[5].
La extradición puede entenderse dentro de estas maniobras de salvar la
institucionalidad, al buscar un respiro al escándalo de la parapolítica mediante
el envío de los paracos a EEUU. Pero la crisis de la institucionalidad tiene
raíces más profundas y la respuesta de Uribe a esta crisis no ha sido solamente
de carácter mediático. Su proyecto de desmantelar la Constitución de 1991 —o
para su defecto, de alterarla hasta hacerla irreconocible— mediante la
implantación del llamado Estado Comunitario, que tiene importantes paralelos con
el Estado Corporativista del fascismo, aunque adaptado a la fase neoliberal y a
la subordinación estructural de la clase dominante colombiana a la hegemonía
norteamericana, es parte de esta respuesta a la necesidad de adaptar la
legalidad vigente a las necesidades del Plan Colombia, el cual precisa de un
marco de totalitarismo de fachada democrática.
Este proyecto autoritario, que entre otras cosas busca eliminar y absorber al
movimiento popular independiente a la férula del Estado, e hipertrofiar al
Ejecutivo por sobre los otros poderes estatales, deshaciéndose así de cualquier
eventual forma de oposición, tiene mucha correlación con el proyecto de Laureano
Gómez, el admirador de Franco, el arquitecto de “la Violencia” en la década de
los ’40 y ’50.
Instaurar tal proyecto no ha sido tarea fácil: la Constitución del ’91 (en el
papel, una de las más democráticas y avanzadas en América, lo que demuestra lo
acertado del proverbio haitiano de que la constitución es de papel, mientras
que las bayonetas son de fierro) ha sido defendida a muerte por el Polo
Democrático, que ha hecho de la defensa de la Constitución su bandera de lucha
–olvidándose de aquello del cambio social y de que la más democráticas de las
constituciones es impotente sin mediar cambios sociales de fondo que afecten en
los hechos las estructuras del Poder. Lo último ha sido ampliamente demostrado
por la experiencia colombiana desde 1991 hasta la fecha.
Pero por otra parte, las aspiraciones cesaristas de Uribe han incomodado,
precisamente, a uno de los poderes del Estado, el Judicial y es esta crisis con
la Corte Suprema la que muy probablemente está detrás del hecho de que la
parapolítica haya sido siquiera llevada a juicio. Esta crisis ha incluido la
querella interpuesta por el mismísimo Álvaro Uribe en contra del presidente de
la Corte Suprema por calumnia, así como a la propuesta lanzada por el Ministro
del Interior y Justicia
[6], Carlos Holguín, y avalada por Uribe, ¡de crear una
“Corte Paralela” que pudiera juzgar a los parlamentarios y al presidente por los
casos de la parapolítica!
La crisis institucional está lejos de resolverse por lo pronto, pero la
parapolítica pareciera fortalecer en ciertos sectores la alternativa totalitaria
y cesarista, que ya vienen planteando una nueva reforma constitucional para
permitir la tercera re-elección de Uribe... con menos aliados uribistas en el
parlamento y más en la cárcel, ¿cuánto dinero tendrán que hacer correr esta vez
para lograr la reforma que permita establecer el Tercer “Reich” (perdón,
período) de Uribe?
Mientras la crisis se desenvuelve enfrentando en la clase dominante a aquellos
sectores que pretenden mantener el status quo y la Constitución, y
aquellos que pretenden modificarla sustancialmente para dar paso a un proyecto
totalitario que en los hechos ya se viene imponiendo en el uribismo, se dan, en
la base social colombiana, muestras de convergencia de los actores populares en
medio de los rigores impuestos por el conflicto.
Estos actores sindicales, campesinos, indígenas, de asociaciones de derechos
humanos, afrocolombianos, de organizaciones eclesiales de base, o de mujeres,
que se niegan a aceptar la polarización forzada desde arriba en la falsa
dicotomía “o FARC o gobierno”, reclaman su derecho a ser actores independientes
que echen mano a las transformaciones profundas que requiere la sociedad colombiana y buscan superar el rol auto-impuesto por la izquierda colombiana de
no ser más que los eternos guardianes de la Constitución. Por tanto vemos que,
en medio de las alternativas de los de arriba, hay una apertura en la solución
de la crisis que puede ser impulsada a favor de los intereses populares.
Pero por lo pronto, la extradición aplaza la solución definitiva de la crisis,
afloja el cinturón a las instituciones y libera algunas de las tensiones que
sacudían los cimientos del uribismo. ¿Por cuánto tiempo? Eso está por verse. Los
resultados más inmediatos de esta movida de la extradición, por lo que podemos
apreciar, son los que siguen:
1. Los 14 jefes del paramilitarismo extraditados, serán juzgados en el frío país
del norte por sus vínculos con el narcotráfico, y no por los crímenes de lesa
humanidad que han cometido. Esta inversión macabra en las prioridades de la
justicia, demuestra una vez más, que los campesinos y trabajadores colombianos
son más baratos que las balas que los matan y que, ciertamente, no representan
una prioridad para nadie más que para ellos mismos. Inútil es, por tanto, pedir
a este pueblo que confíe en la institucionalidad.
2. Se dificulta la posibilidad de seguir procesos para los familiares de las
víctimas del paramilitarismo, y consecuentemente, de que se sigan conociendo los
vínculos.
3. Se garantiza así la impunidad de los paramilitares, al enfrentar juicio por
los cargos menos graves de narcotráfico. No podemos esperar mucho, además, de la
justicia de un país que protege a terroristas como Posada Carriles (para no
hablar del terrorismo de Estado que ellos mismos han promovido durante un siglo,
con los Bush, Kissinger y Regan a la cabeza, asesinando y oprimiendo a
millones).
4. Y se garantiza también un respiro para los empresarios, latifundistas,
políticos y militares que estuvieron detrás del paramilitarismo y que ocultaron
su programa político cobardemente detrás de las siglas de la AUC.
La ley de la gravedad y la acción popular se encargarán de que la clase
parapolítica siga cayendo, pero el riesgo del borrón y cuenta nueva hacia los
jefes del paramilitarismo no deja de ser alarmante.
Espero, por último, equivocarme respecto a la impunidad de los paramilitares,
aunque ciertamente la búsqueda de la verdad histórica, de la justicia y de la
reparación se dificulta. Espero que haya quienes tengan el valor y la entereza
de seguir con los casos en contra de los paramilitares y que, a pesar de las
intenciones de Uribe, logren seguir destapando los vínculos estructurales del
paramilitarismo con el Estado comandado por Uribe. Espero que los sectores
populares y organizados colombianos tomen el pulso al momento y aceleren los
procesos de convergencia y maduración de una propuesta verdaderamente
alternativa a la crisis. En fin, espero que, pese a las dificultades, la mierda
que se esconde detrás del círculo político, social y familiar de Uribe siga
saliendo a flote... por la verdad, por los desplazados, por las víctimas, por la
transformación social.
En el artículo “¡Extraditados!
Parapolítica y crisis institucional en Colombia”
(http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=8977),
ahondábamos un poco en la crisis de la institucionalidad colombiana desatada por
la parapolítica, con la consecuente crisis del Legislativo y los encontrones del
Ejecutivo-hipertrofiado, personificado en la figura cesarista de Uribe, con la
Corte Suprema, que, de una u otra manera, sigue representando un cierto
contrapeso institucional al proyecto totalitario del uribismo. Crisis a la cual
se le baja el perfil con un show mediático del gobierno que da para todo, desde
lo cómico hasta lo trágico: súper-computadores antibombas de Reyes,
declaraciones triunfalistas de guerra, acusaciones sin fundamento a miembros de
la oposición política de estar vinculados a la insurgencia, encuestas arregladas
de Gallup que inventan una súper-popularidad inexistente, barras de uranio en
poder de la insurgencia, etc.
Cuando decíamos que Uribe tenía un nivel de consenso importante
—logrado
mediante una intensa propaganda de guerra a través de los medios, mediante el
terror abierto hacia la oposición de manos del paramilitarismo y mediante el
sometimiento de casi todo el espectro burgués a su estilo personalista y
autocrático de gobierno—, a la vez que declarábamos que las encuestas que le
daban un 84% eran risibles, tan fiables como las “encuestas de popularidad”
típicas de dictaduras asiáticas, denunciábamos la intencionalidad política de Gallup, organismo que se ha hecho famoso por sus encuestas fantasiosas y
amañadas hacia la derecha
[7]. Estas encuestas, en realidad, no reflejan la
realidad, sino que buscan manufacturarla. Mediante la distorsión a la derecha de
las estadísticas, buscan generar el efecto “rebaño”, que el ciudadano promedio
busque la seguridad del consenso y no ser parte de una posición política
aislada, busca desmoralizar a la oposición. Pero las mentiras del régimen no
logran ni mellar la moral de la oposición ni logran mantenerse eternamente: la
verdad siempre aflora, aunque tarde.
En encuestas recientes, del 20 de
mayo, realizadas por el Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (DANE, organismo oficial de estadísticas
de Colombia, dependiente del Estado), con una muestra más representativa y con
métodos más claros que cualquiera realizada hasta ahora por Gallup, la
aprobación de Uribe llega tan sólo al 42%, cifra muy lejana de ese consenso
abrumador que machacan los medios hasta la saciedad [8]. O sea, en su
mitomanía propagandística, el gobierno colombiano se infla las cifras al doble.
Sin embargo, los uribistas siguen esmerados en hacernos creer que son el 85% de
la población... aun después de la masiva manifestación del 6 de marzo que
demostró que ese consenso manufacturado en los medios no es tal.
Por otra parte, el espectro del tercer período de Uribe ronda la escena
política, y pareciera ser éste uno de los puntos centrales del proyecto
proto-fascista del uribismo, que pudiera detonar una crisis a mediano plazo
según lo han hecho sentir los mismos miembros de la oposición institucional.
Reproduzco a continuación fragmentos de una entrevista realizada por el
periódico El Tiempo, vocero del uribismo, al senador Gustavo Petro, del Polo
Democrático Alternativo. Reproducimos parte de esta entrevista, porque corrobora
la crisis por la que atraviesa el Estado colombiano en sus tres poderes y los
conflictos internos de éste, así como las aspiraciones cesaristas del uribismo:
“—¿Por qué
habla de 'una vaca' en el Congreso contra la Corte Suprema de Justicia?
Es parte del golpe. Lo primero que tienen que hacer para dar un golpe
antidemocrático es acabar con la Corte.
—¿Cómo cree que lo van a hacer?
Tienen dos instrumentos y los están usando. La Comisión de Acusación de la
Cámara, que juzga magistrados, es de mayoría uribista. Y el segundo es el del
Consejo Superior de la Judicatura.
—¿Se iría antes de terminar el periodo del actual Congreso?
Eso puede suceder. De un lado el Congreso puede ser cerrado y ese sería el
desarrollo del golpe de Uribe, sin que necesariamente atente contra la
Constitución. La Constituyente suspende el Congreso.
Pero el error que cometen en el Polo quienes postularon la Constituyente es que
piensan que la van a hacer cuando ganen. Eso es ingenuo. Veo la Constituyente
como una posibilidad del acuerdo nacional.
Es una invitación a Uribe a que salvemos la crisis profundizando la democracia.
Pero también es una salida para la extrema derecha, que capotearía la crisis
durante el tiempo que necesiten para la reelección, ya que tienen apoyo popular
para un golpe contra la democracia. Ahora, si en Colombia estalla un golpe de
este estilo, no podríamos volver nunca a agachar la cabeza contra el tirano.
—¿Es un anuncio de rebelión?
Sí.
—¿Se iría al monte?
La rebelión no necesariamente significa irse al monte, pero la tiranía siempre
da el derecho a la rebelión.
—¿Si no le gusta el Congreso, por qué no se va?
Es una decisión personal, o también podría ser del partido. Es que ya no vale la
pena una opción política en el Congreso. Se discutió la posibilidad de una
retirada completa del Polo, que implicaría toda la lista.”
[9]
****
Así las cosas, pareciera ser que la crisis se profundiza: por lo pronto, la
muerte del líder de las FARC-EP “Tirofijo” (Pedro Antonio Marín, alias Manuel
Marulanda), la que ha sido recibida por el gobierno con una mezcla de mentiras
—que habría muerto en un bombardeo, cuando en realidad fue de paro cardíaco-,
frustración —por su incapacidad de echar manos a su cadáver para exhibirlo como
trofeo de guerra— y de retóricas e insustanciales declaraciones de “voluntad de
negociación” —planteándose ante los medios como los campeones de la salida
política negociada, cuando en realidad, nunca han apostado sino a la vía
militar-, la desplazará de las primeras planas, lo cual no significa que
desaparecerá como un factor que estará moldeando poderosamente el terreno
político de Colombia en lo inmediato y a largo plazo.
Lo que se viene no es fácil, pero ciertamente es una oportunidad que los
sectores organizados del pueblo debieran utilizar en beneficio de las capas
populares de la sociedad colombiana. Es necesario acelerar y dar sustento al
proceso de convergencia de los sectores populares colombianos, proceso que debe
hacerse desde la base, desde los movimientos populares, respetando su
independencia y autonomía, así como con una discusión profunda pero de ánimo
constructivo, sin confundir las diferencias secundarias con diferencias de
fondo. De esa unidad de los de abajo dependerá que la crisis no se resuelva
mediante una solución proto-fascista que refuerce el imperialismo y la hegemonía
de los sectores oligárquicos, en detrimento de los sectores populares, sino que
sea resuelta de manera que se vean satisfechas las demandas históricas del
pueblo colombiano y que se rompa el círculo hermético de dominación de clase de
más de medio siglo.
26 de Mayo del 2008
José
Antonio Gutiérrez D.
NOTAS unificadas:
[1] Drug Enforcement Agency, agencia de los EEUU de control del
narcotráfico.
[2] Departamento Administrativo de Seguridad, oficina de inteligencia
colombiana.
[3] Que no se pronuncian sobre los contenidos del mismo, que no pueden asegurar
el origen del computador, que ningún archivo fue modificado después del 3 de
Marzo –dos días después de haber sido supuestamente recuperados en el campamento
de Raúl Reyes en Ecuador-, pero que sí hubo “manejo técnico” previo a esa fecha,
etc. Ver
http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article1234
[4] Ver
http://www.eltiempo.com/justicia/2008-05-23/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4203533.html
[5] Hemos dicho que es indudable que Uribe ha logrado niveles de consenso
importantes, principalmente, en el bloque dominante y desde ahí mediante la
polarización de la “opinión pública”, pero los niveles de aprobación en
encuestas amañadas que le dan un 84% son risibles. Tan risibles como la
popularidad de King Jom Il en Corea del Norte o de Saddam Hussein en el Irak
previo a la ocupación yanqui.
[6] Ministerios amalgamados dentro del proyecto centralizador uribista.
[7] Ahora andan inventando encuestas en Ecuador sobre la Constituyente...
[8]
http://www.dane.gov.co/files/comunicados/cp_ecp07.pdf ;
http://www.eltiempo.com/politica/2008-05-21/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4180527.html
;
http://colombia.indymedia.org/uploads/2008/05/encuesta_dane_mayo_21_08.pdf
[9]
http://www.eltiempo.com/politica/2008-05-21/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4180527.html
(( Reproducimos —unificándolos en uno solo— los textos aparecidos en las páginas web de "Anarkismo.net" : http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=8977
y: http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=9006 , de fecha 23 mayo 2008 y 26 de mayo 2008 respectivamente. ))
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por: José Antonio Gutiérrez D.