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El arte supremo de la vida, y cuatro poemas

 

por Alberto Luis Ponzo

 

 


 

El arte supremo de la vida

 

 

    En una entrevista que hace años le hice a Roberto Juarroz —uno de los poetas argentinos de mayor importancia— recuerdo que le pregunté “por qué escribía”. Su respuesta fue rápida y precisa: "Escribo porque amo la vida". Luego aclaró que no lo hacía para ganar prestigio, figurar como muchos en revistas, obtener premios, etc.

    Estas palabras tienen hoy un alcance mayor que esas referencias y dejan abierto un mundo de ideas y reflexiones sobre otras actividades de nuestra cultura.

    Si se ama la vida, y esto hace posible escribir, también puede decirse que la vida misma es un arte, pues en ella se dan las condiciones o elementos para toda actividad humana. Vivir, pues, nos da un poderoso impulso para asegurar la obra personal y una firme orientación dentro de la cultura.

    Si se escribe “porque se ama la vida”, como decía Juarroz, hacerlo es negar también todo lo que es falso, lo que desvía la conducta y, en consecuencia, aquello que desvirtúa la  naturaleza del arte.

   Juarroz no dejaba dudas sobre lo que más quería decir: no escribir versos para recibir aplausos, honores, recompensas o títulos como los que se reparten en los medios de propaganda, llámense revistas, grupos editoriales, etc.

    Hay un arte supremo en el mismo hecho de pensar, en cualquier trabajo elegido, en un poema, una pintura, una composición musical. ¿Y qué sería de ese trabajo fuera de la rectitud o dignidad, sin aspiraciones honestas, opuestas a intereses comerciales o  mezquinas especulaciones?

   Si pensamos en el panorama actual de la cultura, parecería que únicamente existe lo que se vende mejor, lo que asegura una rápida y fácil difusión en los kioscos, librerías y salones de arte. ¿Está aquí el “amor a la vida”, y se ha logrado en esa forma que la vida nos haga mejores seres humanos?

    Se trata de no ver la realidad “bajo espejismos tentadores y frases que acarician nuestra vanidad para adormecernos; de tener pensamientos sólidos y esperanzas capaces de resistir a las más enervantes tentaciones”, según recordadas palabras de Scalabrini Ortiz. (1)

    El arte supremo de la vida… ¿Qué duda cabe de lo que más se necesita cuando actuamos en la sociedad, o en el instante de hacer una obra sin otras “tentaciones” que el misterio de su realización y la experiencia de verla concluida?

    Nos dan ejemplo de esta profunda finalidad las grandes obras de todos los tiempos, trascendiendo momentos históricos y circunstancias socio-culturales adversas. Quedan por haber tomado aliento de la vida, no por recibir alguna resonancia fuera de la creación misma.

    Roberto Juarroz nos hablaba de “escritores y poetas fatalmente periféricos, que no acaban de entrar en la dimensión trascendente y única que importa, donde es mucho lo que hay que abandonar para poder entrar allí”.

    Olvidémonos, pues, de tantos famosos “periféricos” de la vida cultural argentina, y vayamos en busca de los que aman la vida y han abandonado la vanidad en busca del germen que los identifica, sin deformación alguna.

 

 

(junio 2008)

 

 

Nota:

(1) R, Scalabrini Ortiz en: “Elogio del pensamiento plebeyo”, de Jorge Torres Roggero. Córdoba, 2002.


 

Cuatro poemas

 

 

 

Discusiones

 

                                                                                      A Roberto Juarroz

 

 

Pasa un instante que traza entre dos hombres

Una distancia como si fuera la muerte.

En otro instante los dos hombres

Desaparecen en la distancia que nombran.

Pero de pronto hay un instante que cambia

El lugar de los hombres

Y entre ellos no queda más que vida

 

 

 

En el jardín

 

 

 

En el jardín de otoño

las hojas reverdecen

          otras se apiñan todavía

mueren y nacen

              en brazos oscuros

de la siembra

 

Es vano mirarlas

en días que se apagan

                 como ellas

unas manos que siempre

         despojaron los troncos

de ligeras miserias

 

La muerte ofende

         a la belleza

 

Está creando un fin

sin desamparo

   tiernamente

penetran las raíces más vivas

hacia el origen

       igual al hombre

detenido en el surco

 

Un círculo infinito

      entre ramas y brazos

ir y venir de sangre

preguntas y respuestas

              líneas cruzadas

como criaturas inmortales

 

En su nombre

hay un calmo recuerdo

     la escena de una poda

            con la mirada fija

en la flor del futuro

 

 

                                                             a Antonio Porchia

 

 

 

Jardín del Paraná

 

 

Se pasea con lentitud

entre luces que rotan

  iguales a sus manos

           de un día a otro

 

Se detiene para olvidar

que hay vacíos

         donde soñó palabras

y busca otra memoria

de universal armonía

 

Lo reconocen unos hombres

silenciosos

           por sus ademanes

de sauce o lejano pinar

 

(él es un temblor que el aire

se lleva hacia el río)

 

En su jardín

se arremolinan hojas y gatos

mientras lleva a la boca

aquel silencio

         que alarga su pensar

 

Juanele ha sacado de pronto

su voz del paisaje

 

es la que se oye llegar todavía

de un niño solo

    del desamparo

en las orillas del país

 

                                                 a Juan L. Ortiz

 

 

 

De estar y no estar comprometido

 

 

Un pájaro

se ha comprometido con el cielo

 

Acabo de recordar un sueño

que se sintió comprometido (bien lo sé)

con mis ojos vueltos a la noche

 

Todos los libros leídos

durante años de sereno despertar

quedan comprometidos en la biblioteca

 

Ayer al ver el cuerpo desnutrido de un niño

en la soledad gris de su abandono

me he comprometido con su muerte

 

Al mirar una fotografía de César Vallejo

con sus labios entristecidos

me he quedado solo con los compromisos

 

Escribo sin saber

si podré estar con ellos

cuando hable del amor

 

                                                                               (diciembre 2007)

 

 

Alberto Luis Ponzo

 

 


('El arte supremo de la vida' fue escrito originalmente para "LA VOZ DE CASTELAR", junio 2008. 'Discusiones' pertenece al conjunto Poemas olvidados (1962-2004) (2004); los poemas 'En el jardín' y 'Jardín del Paraná' pertenecen al libro Ramos de invierno, Castelar, 2001; 'De estar y no estar comprometido' es inédito.)

 



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"El arte supremo de la vida, y cuatro poemas".

por: Alberto Luis Ponzo