Actualización de esta página: 19/07/2008 Buenos Aires, Argentina.
Alba Correa Escandell, amiga
La diferencia de edades entre nosotros no hacía diferencia alguna. Conocerla ha sido un privilegio, pero haber compartido su amistad es algo que permanecerá con nosotros hasta el fin.
Estos últimos años, nuestra joven amiga nos recibió con los brazos abiertos. Su lozanía desbordaba de proyectos: hasta hace pocos días, daba clases en la universidad como si diera clases en el universo, y publicaba sus poemas en maravillosa unidad con los de Alberto Luis Ponzo, su compañero de vida y de cosmos.
Sus dolores de vida se adivinan a veces apenas ocultos en un verso, pero luego son asombros y esperanzas y festejos en otras de sus líneas sencillas y directas, trasmutaciones de orgulloso apego a la tierra, a los seres y sus atmósferas.
Por un cosmos de materias poéticas anda hoy mismo, suelta ya, libre y memoriosa, porque hoy 16 de julio se fue hacia allí. Lo había dejado dicho: "Un cuerpo se diluye / en su atmósfera".
Cómo extrañamos ya su sonrisa dulce y despojada, su gran humor, su receptividad, sus sutilezas, sus relatos en los que brillaba al mismo tiempo la inocencia y la confianza en que, después de todo, a pesar de todo, vivir con amor es la mejor aventura posible: "Amor / vuelo sin retorno / al misterio / de la creación".
Alba estaba por cumplir sus noventa. Esta joven amiga ahora nos deja, pero nos convoca siempre más allá de las presencias: nos sigue invitando, como siempre, a ser nosotros mismos, a ser auténticos, a ser comprensivos, a mirarnos en el espejo de lo que deseamos y podemos. Es que la enseñanza de Alba es de juventud eterna:
" En la simplicidad
la trascendencia."
(16 julio 2008)
Cecilia Heredia y Alberto a. Arias
Noticia y poemas:
www.signosdeltopo.com.ar/correaescandell.htm
www.signosdeltopo.com.ar/coplas-anio-nuevo.htm